
Últimamente, las cosas no han hecho más que ir a peor, y a velocidades de vértigo. Ante nuestros propios ojos, izquierda y derecha parecen haberse puesto de acuerdo en que la única solución a los problemas económicos consiste en arrodillarse a los pies de los lobos, ir privándonos poco a poco de derechos y comenzar el desmantelamiento de un Estado del bienestar al que apenas empezábamos a incorporarnos. En medio de un silencio acongojante.
Democracia Real Ya y el movimiento 15-M están demostrando que mucha gente aún está viva y desea rebelarse, dejar de agachar la cabeza bajo los abusos y los discursos vacíos. Y, sobre todo, luchar: por un futuro mejor y por una democracia que tal vez haya que revisar a fondo, inventando formas diferentes de hacer política, más cercanas a la realidad y menos cínicas. Aunque no pueda estar allí físicamente, mi corazón y mi cerebro están estos días en las plazas de España, apoyando a los jóvenes que tendrán que sacar adelante este país de otra manera más sensata.
Y si para eso hay que coger buena parte de lo establecido y tirarlo a la basura, habrá que hacerlo. Sin miedo.
Angeles Caso
Público
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