miércoles, 15 de febrero de 2012

La lucha por la vivienda se extiende por el mundo

En los países más afectados por la crisis el aumento de los desahucios está siendo acompañado por un incremento de la lucha por el derecho a la vivienda. 

La paradoja de un sistema en el que las entidades financieras responsables de la crisis son rescatadas mientras millones de personas son expulsadas de sus hogares por esas mismas entidades, y su deriva en un drama al que los Estados no hacen frente, ha hecho brotar en diversos países movimientos que luchan desde abajo por el derecho a la vivienda.

ESTADOS UNIDOS. Desde 2008 se han producido cinco millones de desahucios en el país. Para responder a esta situación de emergencia social, el pasado 6 de diciembre, en el marco del movimiento Occupy Wall Street, se convocaba un día de acción nacional para reivindicar el derecho a la vivienda. Así nacía Occupy Our Homes (Ocupar nuestras casas), que en poco más de un mes ha actuado en más de cien ciudades y ocupado más de 40 casas.

Las acciones se centran en “ocupar viviendas de personas que van a ser desahuciadas, la reocupación por parte de familias de las casas que les han robado los bancos, la liberación de casas vacías de las entidades financieras para familias que las necesitan, impedir las ejecuciones hipotecarias y protestar en los bancos”, según explica a DIAGONAL Matt Browner-Hamlin, uno de los organizadores de Occupy Our Homes. Este activista, que califica el movimiento como “fuerte y creciente”, explica que los problemas con las autoridades han sido pocos y “hemos sido muy efectivos a la hora de retrasar desahucios y forzar a los bancos a negociar con los ocupantes de las casas, y en algunos casos hemos logrado modificaciones en los contratos que permiten a los ocupantes permanecer en sus casas”.

IRLANDA. El movimiento Occupy ha decidido lanzarse a la ocupación de propiedades pertenecientes a la Agencia Nacional de Gestión de Activos (NAMA, por sus siglas en inglés), el ‘banco malo’ creado por el Gobierno en 2010 para salvar a los bancos irlandeses mediante la compra con dinero público de sus activos tóxicos. A través de lo que ya se conoce como el movimiento Occupy NAMA, los activistas están identificando y ocupando edificios vacíos de esta entidad en protesta por el rescate a los bancos, la especulación y la falta de vivienda social en un país con 400.000 casas vacías.

La última, en la ciudad de Cork, donde los activistas han “liberado para el público” un edificio ligado a esta entidad. Asimismo, el 16 de enero los activistas del movimiento Occupy tomaron la sede vacía del Banco de Irlanda –uno de los rescatados en 2008– en Belfast (Irlanda del Norte) para denunciar “la creciente falta de vivienda, la carencia de viviendas sociales asequibles y los embargos”.

ITALIA. Aunque existe la dación en pago, unas 260.000 familias han sido desahuciadas en los últimos diez años, con más de 56.000 expulsiones en 2010, una situación que se agrava con la crisis, los recortes sociales y el aumento del paro. Para luchar contra los desahucios, se organizan desde hace años Comités Populares de Lucha por la Casa, y recientemente nacía la plataforma Stop Sfratti (Stop Desahucios) en Milán. En diciembre, el Gobierno aprobaba una moratoria de ciertos desahucios durante 2012, pero, según los Sindicatos de Inquilinos, el decreto “no encara el drama social de miles de familias con un desahucio por morosidad”.

En diciembre, un edificio vacío era ocupado en Turín por 15 familias. Y ese mismo mes, un grupo de personas tomaba la sede del ente público de vivienda Aler en Bergamo porque “echa a las familias a la calle”. Acciones del mismo tipo se multiplican en el país, y en Roma son ya 70 los edificios ocupados por cientos de familias sin hogar.

GRECIA. En un país hundido por la crisis y el ‘rescate’, en el que la deuda hipotecaria asciende a 80.000 millones de euros, el Gobierno de Papandreu decretó una congelación de las ejecuciones hipotecarias que afectan a personas con deudas de hasta 200.000 euros hasta el 31 de diciembre pasado. “Ahora estamos esperando la decisión del Gobierno de ‘unidad nacional’ dirigido por el banquero Papadimos”, nos explica el periodista y activista Giorgos Mitralias. De momento, el Gobierno sólo se ha comprometido a no desahuciar en 2012 a parados con deudas con el Organismo de Vivienda para Trabajadores. Mitralias explica que, “de acuerdo a informaciones independientes, las familias amenazadas por un eventual desahucio son 80.000 para empezar. Las expulsiones podrían comenzar en cualquier momento”. En septiembre, miembros del movimiento Yo No Pago invadieron un juzgado en Atenas y lograron la suspensión de una subasta de viviendas confiscadas por los bancos.

Gladys Martínez López
Diagonal  


martes, 14 de febrero de 2012

Hipotecados en pie de guerra contra la banca

En 2011 comenzó un proceso de empoderamiento de las personas afectadas por las hipotecas, que siguen en 2012 defendiendo el derecho a la vivienda.

El 15 de junio de 2011 marcó un antes y un después en la vida de Tatiana Roeva. Ese día, convocadas por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y las asambleas del 15M, unas 500 personas bloquearon el desahucio de su vivienda en el barrio de Tetuán. La acción servía como presentación pública de la rama madrileña de la plataforma e inicio en la región de la campaña Stop Desahucios.

“Ver cómo se despertó la gente fue increíble. E increíble es ver cómo se ha recuperado la solidaridad entre las personas y cómo la gente tiene ganas de luchar por sus derechos”, sostiene esta mujer inagotable de 44 años, de ojos gigantes e inquietos. Búlgara de origen y psicóloga de formación, desde esa jornada Tatiana no se pierde una acción contra los desahucios y en la PAH siempre es la primera en ofrecerse a recibir a un nuevo damnificado, reunirse con los responsables de un Ayuntamiento o negociar con la policía en el marco de una acción de desobediencia. Tampoco es raro verla compartir la noche previa a un desahucio con la familia afectada, tratando de aportar serenidad y fuerza en las tensas horas previas a la llegada de la comisión judicial. Como psicóloga “que ha vivido en sus carnes el problema, es horroroso comprobar cómo afecta la crisis a la gente. Muchos afectados están en riesgo de exclusión social, otros sufren violencia de género, desempleo, sus familias se rompen... Todo esto supone un cóctel explosivo para la salud mental de la gente”, sostiene Tatiana, preocupada por una dimensión del problema que pocas veces sale a la luz.

Hiperactivismo
En una suerte de hiperactivismo, Tatiana se han volcado también con el movimiento 15M, participando en proyectos surgidos en su seno, como la Oficina de Vivienda o la propia Asamblea Popular de Tetuán, en la que tiene un papel destacado su marido, Anuar Jalil, de origen libanés. Conscientes de que su caso aparece hoy como una bandera de la lucha por el derecho a techo y contra la usura bancaria, el 15M y la PAH madrileños tratarán de convertir su segundo intento de desahucio, fechado para el próximo 29 de febrero, en un nuevo momento de agregación de multitudes indignadas y rearme del movimiento. Tatiana es muy consciente de que pronto puede quedarse sin casa, pero lo que antes era una penosa carga que llevaba a sus espaldas con angustia y vergüenza, hoy se ha convertido en un elemento para reforzar sus convicciones.

“Los afectados no tienen que sentirse culpables. Los culpables son los bancos, que nos han robado, nos han estafado y ahora nos echan de nuestras casas y nos dejan con una deuda de por vida. Es el momento de levantarnos, unirnos y luchar hasta cambiar la ley hipotecaria”, afirma. Centenares de personas con dificultades para hacer frente a su hipoteca han llegado a la misma conclusión, como muestra la fuerte expansión de las PAH en los últimos meses o el peso creciente que tienen hoy los damnificados en estos colectivos.

Un día después del Stop Desahucio de Tatiana, la asamblea del 15M de la localidad madrileña de Parla y la PAH paralizaron el desalojo de Luis Domínguez, un vecino de 74 años con una minusvalía reconocida del 75%. Reflejo de un proceso de empoderamiento verificable en las más de 50 PAH que existen actualmente, espacios donde se diluyen las diferencias entre autóctonos y migrantes, Luis tampoco se pierde un Stop Desahucio desde entonces.

Ejecuciones hipotecarias
Según datos del Consejo General del Poder Judicial, desde que comenzó la crisis, en 2007, más de 350.000 propietarios, familias en su mayoría, se han quedado sin casa como resultado de un proceso de ejecución hipotecaria en el Estado español. En el tercer trimestre de 2011, los procedimientos de desahucio alcanzaron los 10.869, un 14,2% más que en el mismo periodo del año anterior, y los últimos datos de desempleo sólo pueden presagiar un agravamiento de la situación. Estudios recientes calculan que más de medio millón de hogares perderán su casa entre 2012 y 2015.

Sin embargo, la tasa demorosidad de las familias sigue siendo muy baja en España, y aunque en noviembre llegó al 2,7%, cuando antes de la crisis era del 1%, dista mucho del índice de impago de las inmobiliarias (18,7%) y de las constructoras (16,09%). Según datos del Banco de España, los impagos de las empresas inmobiliarias superaron en el tercer trimestre de 2011 los 37.000 millones de euros, tres veces más que el de todas las familias españolas juntas, y eso a pesar de que éstas recibieron de los bancos el doble de crédito que el sector inmobiliario. Pero las financieras siguen brindando un trato de favor a las inmobiliarias al aceptar de manera recurrente la entrega de sus inmuebles como pago de su deuda, algo que niegan de manera sistemática a las familias y que se ha convertido en el caballo de batalla de las PAH y del 15M.

Gracias a la presión de estos colectivos, que han encontrado la complicidad de movimientos como el vecinal y el sindical, la dación en pago se ha instalado en el centro del debate político. Desde su creación, en febrero de 2009, la PAH reclama que el Estado la regule con carácter retroactivo, para librar de deudas vitalicias a las decenas demiles de familias que ya han perdido su vivienda. Esta petición la ha trasladado a partidos políticos, ayuntamientos e instituciones del Estado y ahora tratará de llevarla al Parlamento a través de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que ha permanecido bloqueada más de medio año en la Mesa del Congreso. Para ello, a partir de marzo, deberá recoger en nueve meses 500.000 firmas.

Más allá de los resultados concretos en el Congreso, la campaña de la ILP perseguirá sensibilizar y trasladar a todos los rincones del Estado el debate sobre el problema de la vivienda y el papel de la banca, sobre la paradoja de que se siga expulsando a las familias empobrecidas de sus únicas viviendas cuando en España el stock de casas vacías alcanza los cinco millones de unidades, y la necesidad de que el Estado ponga en marcha un parque público de viviendas de alquiler social que garantice un derecho reconocido en la Constitución.

Según Ada Colau, una de las fundadoras de la primera PAH, en Barcelona, “lo más importante de la campaña Stop Desahucios, que arrancó en noviembre de 2010, es la conquista simbólica, demostrar que con la acción colectiva se puede conseguir algo, a pesar del enorme poder de los bancos. 130 desahucios parados frente a más de 150.000 ejecutados en tres años no es mucho numéricamente, pero hay que pensar de dónde partíamos. Cuando empezamos era muy difícil plantear el tema, estaba invisibilizado y los afectados estigmatizados”, sostiene.

Junto al aspecto simbólico encontramos resultados concretos. Gracias a las acciones de desobediencia pacífica y a la presión social, el movimiento ha conseguido aplazar de manera indefinida decenas de desahucios, y ha logrado daciones en pago y condonaciones de deuda, así como algunos alquileres sociales. Y es que, en palabras de Colau, “aunque lo más visible son los Stop Desahucios, antes y después hay mucho trabajo: negociar con los servicios sociales, presionar a los bancos para parar el desahucio antes de la fecha programada, etc. Ahora entramos en una segunda fase de lucha. En Madrid está habiendo una reacción represiva muy fuerte. En Cataluña no tanto, aunque ha habido intentos. Pero si no se consigue parar los desahucios, tendrá que tomar fuerza la Campaña de la Obra Social, es decir, reabrir los pisos de los desahuciados o abrir pisos vacíos de las entidades financieras para las familias desahuciadas”. En este marco, el 16 de diciembre, la PAH de Terrassa dio a conocer la okupación de dos bloques de viviendas, pertenecientes a UNNIMy Catalunya Caixa, para familias desalojadas.

La presión de las plataformas y del 15M no sólo está generando un ambiente favorable a sus propuestas en la opinión pública, sino en un sector, aún minoritario, de la judicatura. Así, el 10 de enero, el magistrado del Juzgado de Instrucción nº 3 de Torrejón de Ardoz, Carmelo Jiménez, firmó un auto por el que obligaba a Bankia a declarar saldada la deuda de un hipotecado con la entrega de su vivienda. El juez cita dos autos de las audiencias provinciales de Navarra y Girona, y sostiene que “la aplicación automática de la regulación de la ejecución hipotecaria desconociendo esta situación actual de crisis económica excepcional conllevaría dejar exento de responsabilidad a uno de los partícipes, como entidad financiera, en la causación de dicha situación, al haber valorado el bien objeto de garantía especulativamente o de manera irreal, y le permitiría además adquirir el citado bien por un precio irrisorio”. De permitir esto, dice la sentencia, se estaría amparando “una operación que no difiere mucho de la usura”.

Para Rafael Mayoral, asesor legal de la PAH, el de Torrejón es el auto “más valiente” de los habidos hasta la fecha, más incluso que los de Navarra, Girona y otro emitido hace unas semanas en Lleida, que condona la deuda de dos hermanos que ya habían sido desalojados de su casa. En el auto de Torrejón, el magistrado “entra en el análisis de la realidad social y de la situación excepcional en que nos encontramos, cita los paquetes de ayuda que ha recibido la banca y aborda la desigualdad real y objetiva que existe entre las partes, la incapacidad objetiva del deudor para prever esta situación de crisis y la responsabilidad en ella del prestamista”, indica Mayoral. Aunque ya ha sido recurrido por Bankia, según el abogado de la PAH, demuestra que “los bancos no tienen la legalidad de su parte. Lo que ocurre es que se está aplicando la norma de manera automática, cuando el derecho ha de ser entendido con una visión integral”.

En el campo judicial, según Mayoral, “se están produciendo grietas importantes como la de Torrejón, fisuras por las que acabará saliendo una riada incontenible, detrás de la cual sigue siendo imprescindible el empuje de la sociedad civil”.

MEDIDAS ANTE LA EMERGENCIA //

AYUNTAMIENTOS
Desde que la PAH lanzara su campaña para los ayuntamientos en noviembre de 2010, cerca de 200 han aprobado mociones en que solicitan al Gobierno la dación en pago y se comprometen a trabajar para frenar los desahucios, para lo que algunos están creando comisiones mixtas. El más importante en hacerlo ha sido el de Barcelona. Otros, como el de Terrassa, han dado un paso más: allí, además de crear un servicio de intermediación para que los afectados negocien con los bancos, el Consistorio ha interpelado a estas entidades para que incluyan sus 5.000 casas vacías en la bolsa municipal de viviendas en alquiler social. Otros, como el de Alcalá de Henares o Torrejón, en Madrid, han aprobado dejar de cobrar a los desahuciados la plusvalía municipal que se aplica en la transmisión de inmuebles. Quedan lejos todavía ejemplos como el de Bobigny (Francia), que con una ordenanza declaró la ciudad “libre de desahucios”, o el de tres distritos de Roma que expropiaron viviendas de grandes propietarios para responder a la situación de emergencia social.

DEFENSORA DEL PUEBLO
La Oficina del Defensor del Pueblo presentó el 25 de enero un informe en el que solicita “medidas excepcionales” para las personas que no pueden hacer frente a sus hipotecas, “del mismo modo que se han otorgado ayudas públicas excepcionales al sector financiero”. Sin embargo, aunque pide para la vivienda habitual “una protección extraordinaria en una ejecución hipotecaria”, sólo solicita la dación en pago para “los casos más extremos”.

OFICINA DE VIVIENDA
La Oficina de Vivienda, que abrió sus puertas en el okupado Hotel Madrid pero ha seguido adelante tras su desalojo, es un proyecto que articula su trabajo en tres ejes: la asesoría sobre la toma de edificios abandonados a la especulación, la búsqueda de soluciones temporales de alojamiento para personas sin casa y la solidaridad con quienes lancen su proyecto de realojo en viviendas que están en manos de bancos e inmobiliarias. Más info: oficinavivienda.net

EL ABUSO DE LAS SUBASTAS EXTRAJUDICIALES
En un momento en el que los afectados por las hipotecas luchan porque las leyes cambien para que el banco no se pueda quedar con su vivienda por un 60% de su valor inicial, reclamándoles el 40% restante, una nueva práctica, poco utilizada hasta ahora por los bancos pero prevista en casi todas las escrituras hipotecarias, ha hecho saltar la voz de alarma. Se trata de las subastas ante notario, que permiten al banco, tras dos intentos de venta por el 100% y el 75% del valor de la vivienda, y en ausencia de postor, adjudicarse la casa por el precio que más le convenga, por ejemplo, un euro, lo que deja al afectado no sólo sin vivienda, sino también con la totalidad de la deuda. Además, el procedimiento, al ser extrajudicial, no permite al afectado recurrir a la justicia gratuita. “Iremos a las subastas y las pararemos, igual que estamos paralizando los desahucios”, advierte la PAH, a la que están llegando afectados por este tipo de procedimiento, al que está recurriendo la entidad Banca Cívica, pero también otras entidades, como Banesto, que el 26 de enero se adjudicó una vivienda por el 35% de su valor. Mientras no se cambie la ley, “de nada servirán los vanos intentos de mediación que algunas administraciones están intentando impulsar para neutralizar el conflicto”, dice la PAH.

Óscar Chaves y Gladys Martínez (Redacción)
Diagonal

domingo, 12 de febrero de 2012

El tratamiento de la vivienda vacía en los países más avanzados de la UE

En las siguientes líneas quisiera aportar algunos datos, así como mi opinión, sobre el diferente tratamiento que recibe la vivienda vacía en algunos Estados de la UE[1] y en España.

Si tuviera que señalar dos grandes diferencias estructurales, diría que, en muchos países de la UE, la vivienda vacía se considera una patología urbana, económica, social y medioambiental.Partiendo de este principio, el derecho de propiedad es modulado en función del interés general. La vivienda vacía, en tanto que externalidad colectiva, implica una acción estatal que tiende a evitar que este fenómeno se produzca, a través de dos grandes tipos de medidas: 1) el fomento público de su rehabilitación, alquiler o venta; y 2) la penalización de la permanencia voluntaria en desuso.Frente a esta situación, buena parte de la población española no considera que la vivienda vacía sea un problema, y entiende que la propiedad privada —«sacrosanta»— faculta a los titulares de vivienda para hacer con ella lo que les venga en gana; este es, prácticamente, el uso y abuso del derecho romano de hace dos milenios.

Estas diferencias en materia de vivienda vacía entre buena parte de la UE y España son más materiales o prácticas que formales o jurídicas, pues nuestro país se adscribe a la ortodoxia del Estado social y democrático de derecho. Así, nuestra Constitución establece que toda propiedad está orientada a su función social (que deberá ser concretada por las leyes); toda la riqueza nacional, con independencia de su clase, está orientada hacia el interés general; y el sector público está habilitado para intervenir en la economía. Proclamaciones de este tipo son habituales en las constituciones y leyes de otros Estados de la UE. En su caso, no obstante, han ido seguidas de prácticas administrativas de fomento de la movilización de la vivienda vacía y penalización de la resistencia a esta. En el caso de España, el mandato constitucional solo ha producido tímidos y muy polémicos despliegues en Euskadi y Cataluña a finales de la pasada década, y ahora en toda España con motivo de las okupaciones promovidas por el movimiento 15M.

Antes de repasar lo que se ha hecho, propuesto y no hecho en España en lo que se refiere a la vivienda vacía, creo que puede ser de interés repasar las medidas habituales concretas de la UE. Saber en qué marco nos movemos debe ayudar a encauzar nuestro propio debate. Sin ánimo de ser exhaustivos[2], apunto algunas medidas presentes en la UE desde hace décadas.

PAÍSES BAJOS 
· La ocupación de viviendas vacías desde hace más de un año ha sido tradicionalmente legal.La vivienda solo se le devuelve al propietario si demuestra que esta no volverá a estar vacía (puede ponerla en venta o alquiler). Dado que si no se alquila la vivienda hay riesgo de okupación y de no poder expulsar al okupa, lo habitual es que las viviendas no estén vacías, sino alquiladas. Cuando se produce una okupación, la propiedad suele llegar a un acuerdo arrendaticio con los propios okupas. Esta medida no está exenta de polémica: en los últimos años, los Gobiernos de centro‑derecha estatales han abogado por su derogación, y las asociaciones de alcaldes y municipios por su mantenimiento.

· Como en casi toda la UE, hay importantes subsidios públicos para que personas o familias hagan frente a sus gastos mensuales de alquiler (privado o público).

· Además, son numerosos los programas de ayudas públicas a la rehabilitación de viviendas destinada a su posterior puesta en alquiler. 

DINAMARCA
 · Desde mediados del siglo pasado hasta hoy, en los municipios de mayor tamaño se imponen multas a los propietarios de viviendas que las mantengan vacías más de seis semanas. 

· De hecho, la multa se puede imponer simplemente por no informar al Ayuntamiento de que la vivienda lleva más de seis semanas vacía.

SUECIA 
· La existencia de viviendas vacías en su término municipal implica un aumento de gasto para los ayuntamientos, dado que cada vivienda privada vacía incrementa el precio oficial de los alquileres de vivienda protegida; como estos alquileres están garantizados por las autoridades locales (los ayuntamientos pagan la diferencia entre el precio oficial y el social abonado por el inquilino), el aumento de viviendas privadas vacías implica un mayor gasto en alquiler público para los ayuntamientos.

· Para evitar lo anterior, los ayuntamientos ofertan viviendas en alquiler más baratas (propia pública o concertada privada); así, reducen el número de viviendas vacías y sus costes presupuestarios.

· Como medida extrema, demuelen las viviendas vacías cuando son edificios enteros. 

FRANCIA
· Medidas públicas para favorecer el alquiler de las viviendas vacantes: 1) subvenciones y desgravaciones fiscales para los propietarios privados de vivienda vacía que la rehabiliten y pongan posteriormente en alquiler; 2) alquiler obligatorio por parte de los HLM (Habitation à Loyer Modéré, gestores sin ánimo de lucro de vivienda social en alquiler concertados con las Administraciones Públicas) de las viviendas vacantes, con garantías para los propietarios privados de cobro de los alquileres (no íntegros).

· Canon sobre viviendas vacías en las ciudades de más de 200 000 habitantes en las que la tasa de viviendas vacías sea superior a la media, la población esté en crecimiento y haya menos oferta que demanda de alquiler. En estas condiciones, la tasa es del 10 % del valor catastral de la vivienda el primer año, el 12,5 % el segundo y 15 % el tercero y posteriores. El dinero recaudado se destina a un instituto público que rehabilita vivienda.

· Requisa gubernamental de viviendas que lleven más de 18 meses vacías y cuyos propietarios —solo personas jurídicas— no hayan puesto medios para alquilarlas en municipios en los que haya necesidad de vivienda en alquiler de precios moderados. La requisa podrá llegar a los 12 años. Estas viviendas las gestiona en alquiler un HLM. El propietario requisado recibe una compensación por metro cuadrado, de la que se restan los gastos de rehabilitación, gestión del alquiler, etc.

REINO UNIDO 
· La Empty Homes Agency (Agencia estatal de la vivienda vacía) trata de animar a los ayuntamientos a reducir el número de viviendas vacías, y media entre estos y los propietarios privados de viviendas. Además de tratar de aprovechar el parque inmobiliario existente frenando el número de viviendas vacías, procura que ningún barrio caiga en la categoría de barrio marginal (unpopular neighbourhood).

· Incentivos fiscales para los propietarios privados por la compra y rehabilitación de las viviendas vacías.

· Presupuesto público dedicado a comprar viviendas privadas vacías para ponerlas en alquiler social. 

· Penalizaciones impuestas por las autoridades locales a los propietarios que mantengan voluntariamente vacías sus viviendas. En relación con lo anterior, las autoridades locales deben publicar anualmente información sobre el número de viviendas privadas vacías.

· Alquiler o venta forzosa de viviendas privadas vacías. Los ayuntamientos pueden forzar el alquiler o la venta de una vivienda que lleve más de seis meses vacía, salvo que sea una segunda residencia, su propietario esté enfermo o recién fallecido y se esté tramitando la herencia, esté trabajando en otra ciudad o la utilice de forma esporádica. En la última lista a la que tuve acceso, la medida era susceptible de ser aplicada a unas 600 000 viviendas en Inglaterra.

ALEMANIA 
· Los propietarios pueden verse obligados a realizar trabajos de rehabilitación; en caso de incumplimiento, caben las multas, la administración sustitutiva de la vivienda por la Administración (alquiler forzoso) e incluso la expropiación.

· En municipios con más del 10 % de viviendas vacías, la Administración procede a demoler las viviendas vacías que no se pueden alquilar, siempre que lo que esté vacío y no sea alquilable sea un edificio entero. 

Como se puede comprobar, están generalizadas las ayudas públicas para el pago del alquiler y las subvenciones a la rehabilitación de viviendas vacías que posteriormente se destinan al alquiler. De la misma manera, en la UE están a la orden del día las sanciones, las multas coercitivas, las administraciones sustitutivas públicas, las requisas, los alquileres y ventas forzosos, las expropiaciones, las legalizaciones de la okupación y las demoliciones. ¿En todos estos países las autoridades públicas atacan desde hace décadas a la propiedad desde postulados dictatoriales o populistas? ¿O acaso lo que ocurre en estos países —que, por cierto, representan los más desarrollados del mundo y algunas de las democracias pioneras del planeta— es que a veces a la propiedad privada no se le permiten hacer cosas que dañan al bien común y al interés general?

Por cierto —y no por casualidad—, en la mayor parte de estos países europeos es mucho más fácil para el hombre de a pie acceder a una vivienda de mercado, tanto en alquiler como en compra. Además, todos ellos tienen fuertes parques de alquiler (público en gran medida), un consumo de suelo mucho menor, una utilización de las técnicas de reutilización de los elementos urbanos mucho mayor y un complejo inmobiliario‑financiero mucho menos poderoso que el nuestro; por esto último, su empleo y su PIB dependen en menor medida del ladrillo que los de España, y su financiación e inversión se enfocan en mayor medida hacia otras actividades con mayor valor añadido y menores externalidades.

A pesar de todo lo anterior, los países económica y socialmente líderes en la UE no tienen completamente resueltos los problemas residenciales de su población. La constatación de las siderales diferencias entre España y los países de la UE en lo que respecta a vivienda vacía, alquiler y rehabilitación, no debe llevarnos a idealizar a estos países. Tampoco debemos obviar los vientos de privatización que soplan en el resto de la UE sobre las políticas urbanas, de vivienda y de cohesión social. Por último, la comprobación del éxito histórico de otros no debe hacernos caer en la tentación de la importación mimética y acrítica de técnicas foráneas que, a buen seguro, necesitan adaptarse a nuestro terreno. Sea como fuere, hay referentes históricos y buenas prácticas en la materia. No tenerlas en cuenta sería incomprensible.

Publicado en “Paisaje transversal”
Revisión y corrección de estilo del texto a cargo de Sara Hernández Pozuelo
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[1] Tomo como referencia algunos de los más desarrollados económicamente y cohesionados socialmente.

[2] Para mayor detalle, se pueden consultar los trabajos realizados sobre la materia por las profesoras Pilar Garrido, Leire Escajedo y Miren Gorrotxategui para el grupo de estudios de la UPV-EHU Ekiten Thinking (de libre acceso en la web de este grupo

Fuente: Attac Madrid

sábado, 11 de febrero de 2012

¿Qué es la horizontalidad en una organización?

Con el surgimiento del 15-M, la horizontalidad ha vuelto a ser un concepto motor en la construcción de nuevos movimientos sociales y políticos. Sin embargo, ¿qué entendemos por “horizontalidad”?

Al repasar algo de bibliografía, constato que se suele definir en negativo como oposición o rechazo a otros términos como la verticalidad o la jerarquía, puesto que, de forma consciente o no, entendemos mejor las implicaciones de tales conceptos que culturamente impregnan nuestras sociedades y nuestros cerebros. Asimismo, tanto en el espacio público (Estado, escuela, hospital, trabajo remunerado, etc.) como en el privado (como la familia), vivimos en un mundo principalmente jerarquizado donde en el mejor de los casos elegimos nuestra cadena vertical de mandos (la democracia representativa) o en el peor sufrimos una dominación no deseada (véase el parto medicalizado o el significado de la relación asalariada). Sin embargo, pocas veces encuentro definiciones en positivo de la horizontalidad. Con esta voluntad constructiva, definiré la horizontalidad de la manera siguiente: una profundización de la ética de la liberación, una actitud (y un camino) y un modelo organizativo. 

La profundización de la ética de la liberación
André Gorz solía conceptualizar la ecología política como una ética de la liberación donde “la expansión de la autonomía [del sujeto] se halla en el centro de la exigencia ecologista. Ello supone una subversión de la relación de los individuos con sus herramientas, con su consumo, con su cuerpo, con la naturaleza” (1975). En esta óptica, desarrollada también por Illich y Castoriadis, la ecología política es una apuesta decidida por la autonomía del sujeto y por su capacidad de cooperar de forma voluntaria y en igualdad de condiciones con otros sujetos para oponerse a cualquier deriva liberticida e insostenible de las “mega-máquinas” mercantiles, estatales o tecnócratas y para construir alternativas concretas al productivismo actual.

De esta visión emancipadora nace la voluntad de poner en pie sociedades —u organizaciones— autónomas, hechas de individuos a su vez autónomos y cooperativos. Estas sociedades (u organizaciones) se convierten en ágora permanente sobre lo que es conveniente producir (y cómo), además siempre dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas. Por esta razón, las empresas tendrían que ser controladas por sus personas empleadas, un partido o un sindicato por el conjunto de sus militantes y la esfera política por el conjunto de la ciudadanía. Es un llamamiento hacia organizaciones donde los sujetos autónomos no estén subordinados a ninguna estructura, ni órgano de ésta. En este tipo de horizontalidad también existen límites, pero no provienen de una autoridad superior (el Líder, el Órgano central, la Tradición, la Autoridad, etc.) sino que se basan en la deliberación y la decisión colectiva.

Una actitud (y un camino)
Encontramos en la educación horizontal una gran ayuda para conceptualizar la “actitud horizontal”. Esta rama educativa entiende la horizontalidad “como una disposición psíquica y social, interior y exterior al sujeto, en la cual ningún hombre y mujer anula la libre expresión de otro, de manera que todos pueden manifestarse sin hallar un obstáculo en el otro, sino más bien un apoyo para el propio crecimiento” (Santos, 2006). Así, primero, es una facultad del sujeto a vivir su libertad desde el encuentro positivo con la libertad de otras personas que a su vez, dentro una dinámica ganador-ganador, refuerza el propio desarrollo personal. Dicho de otro modo, “se puede concebir el aspecto interno (…) de la horizontalidad como una suerte de receptividad y apertura al otro.” Exactamente lo que los manuales de educación no violenta o de resolución pacífica de los conflictos aconsejan, respectivamente, a los padres y madres con su prole o a los negociadores con las partes en conflicto o con otros negociadores: respeto, escucha activa y empatía.

Además, en una organización social, política, sindical, etc. sus formas de proceder —es decir su actitud que la definirá y le dará credibilidad en el día a día— tienen que ser acordes en cualquier momento con los objetivos planteados. Obviamente no se puede llevar la paz o la emancipación con métodos violentos que sea aquí o en el Sur, no se puede enseñar a nuestros hijos el respeto desde la metodología de la bofetada, ni se puede pedir a las instituciones transparencia y participación sin aplicarlo internamente. Dicho de otro modo y parafraseando a Gandhi, podríamos decir que “no hay camino para la horizontalidad, la horizontaliidad es el camino”.

Un modelo organizativo
No se trata de un concepto totalmente nuevo: tiene mucho en común con —y hereda de— las teorías y las prácticas de la autogestión del sindicalismo de finales del siglo XIX, de los consejos obreros húngaros o de las experiencias post-68. Sin embargo, las posibilidades abiertas por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y, sobre todo, por las dinámicas cooperativas en torno al conocimiento, la cultura y el software libres o en las actuales dinámicas post-crecentistas (colectivos de decrecimiento, de ciudades en transición, de cooperativa integral, etc.) aportan a la horizontalidad su plena capacidad como modelo organizativo. En las brechas del sistema, la propia existencia y praxis diaria de una organización horizontal son pruebas de insumisión y gérmenes de alternativa a la megamaquina técnica, económica y política.

Dicho esto, destaco algunas características de una cooperativa política funcionando sobre el modelo de la horizontalidad:
  • Trabajo en red: “La red” es ante todo una mentalidad y una forma de trabajar adaptada al siglo XXI: prima la inteligencia colectiva y la propriedad común, como puede ser la lógica cooperativa del software libre. Es una búsqueda de sistemas organizativos basados en la igualdad, la participación activa de todo/as y la voluntad de consenso. En esta estructura líquida y partidaria de la adhocracia, todos los miembros pueden tener autoridad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones. Asimismo la fuerza de las redes, físicas o virtuales, reside en su capacidad de mover y mezclar personas y organizaciones de diferentes intereses o círculos, con compromisos flexibles según objetivos y afinidades, desde lo territorial a lo sectorial. Dicho así, no hay que confundir el uso intensivo de Internet (o de comunidades virtuales) con alcanzar una estructura en red presencial y virtual.
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  • Flujos de información y transparencia: la información es poder, y el poder es compartido entre todos los miembros en igualdad de condiciones. Lo que significa que la información tiene que fluir en cualquier momento hacia todos los miembros del a organización sin exclusión, dentro de un marco que hace de la transparencia un pilar de su desarrollo. No solo requiere un fácil acceso a las fuentes de información sino una política activa personal y colectiva de transmisión de la información a todas las partes de la organización-red sin que ellas las tengan que pedir. Es también la capacidad de poner en marcha la información peer to peer, donde cada neurona se convierte en un nudo de información seguro para otras neuronas. Con unas reglas de juego claras y sin necesidad de un órgano central, la red valida la veracidad y legitimidad de la información.
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  • Confianza multidireccional y cooperativa: tal y como lo desarrollo más en detalle en el artículo Reflexiones sobre la confianza en un partido horizontal, no solo se trata de una confianza undireccional desde las personas asociadas hacia los cargos (y órganos) electos sino también de una “confianza de todas a todas”. Tanto las personas electas como cualquier persona asociada “depositan” en cada una de las personas de la organización o de la red, con o sin responsabilidad interna o externa, la misma confianza. De esta manera, damos un margen de confianza a la inteligencia colectiva que emana de la conexión de nuestras energías y reflexiones.
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  • El conocimiento libre: más allá de tener transparencia e información disponible para todas las neuronas, la inteligencia colectiva —es decir el resultado del trabajo cooperativo y en red (que va más allá de la suma de las individuales de la organización)—, pertenece a todos y todas. Decimos que se trata de una propiedad común, cuyo código fuente y posibles mejoras están en la organización, en la red o en el espacio público a un coste nulo.
En resumen, una organización horizontal es un nodo más de una sociedad que pugna por la “democracia de lo común” (véase Subirats, 2011), es decir que favorece los bienes comunes, la lógica cooperativa y la capacidad de compartir.
Referencias:
  • Gorz, A. (1975): Ecologie et politique, Galilée.
  • Santos, M (2006): “De la verticalidad a la horizontalidad, reflexiones para una educación emancipadora”, Revista de ciencias sociales y humanidades, enero-marzo 2006.
  • Subirats, J. (2011): Otra sociedad, ¿otra política? Del “no nos representan” a la democracia de lo común, Icaria Asaco.
 Florent Marcellesi

viernes, 10 de febrero de 2012

De la indignación a la revolución

El imprescindible salto del 15-M.
El año 2011 pasará a la historia como aquel en el que la chispa saltó. La indignación generalizada surgió en el Estado español alentada por la crisis capitalista y por las revoluciones incompletas de algunos países árabes y de Islandia. El movimiento 15-M influenció a su vez al resto de países del llamado Primer Mundo hasta alcanzar al corazón del imperio capitalista. No cabe duda de que ha sido un gran logro de los indignados el haber, por fin, despertado a una parte del pueblo, el haber incluso traspasado fronteras. Es obvio que cuando miles de personas reclaman en las calles cambios sistémicos, la democracia real, se está ante los inicios de un posible proceso revolucionario. Lo que diferenció al movimiento 15-M español de las revoluciones árabes era que se combatía contra la falsa democracia, la oligocracia disfrazada de democracia, en vez de contra una dictadura más burda, menos disimulada, como las existentes en Túnez o Egipto. Lo que diferenciaba al movimiento 15-M respecto de las protestas griegas era que, además de reivindicar una salida distinta a la actual crisis, se daba un paso adelante y se reivindicaba otro sistema, una democracia verdadera. Este importante salto cualitativo posibilitó el surgimiento del movimiento estadounidense “Occupy” que reivindica el poder del 99% frente al 1%, es decir, la democracia real dicha de otra forma. 

Por primera vez en varias décadas estamos ante un movimiento popular anticapitalista de cierto calado (cada vez más anticapitalista, cada vez más conscientemente anticapitalista), que empieza a organizarse (incluso internacionalmente) y a plantarle cara a la iniciativa del capital (llamada neoliberalismo) que ya lleva entre nosotros cierto tiempo y que se ha agudizado a raíz de la actual crisis. La lucha de clases se recrudece pues las clases bajas empiezan (muy insuficientemente aún), por fin, a defenderse del ataque de las clases altas, pero dicha lucha adopta nuevas formas. Poco a poco, a medida que los hechos hablan con contundencia, el proletariado redescubre que la sociedad es clasista, que la lucha de clases, lejos de ser un recuerdo del pasado, sigue muy vigente en el presente, que en nuestra sociedad actual la lucha de clases es el motor de la historia, que todas las clases (especialmente las más desfavorecidas) están condenadas a la guerra social mientras haya sociedad clasista. Las crisis muestran el verdadero rostro del sistema.

Sin embargo, todavía estamos lejos de la revolución. En Islandia el pueblo ha logrado nacionalizar bancos, enjuiciar a algunos banqueros, decir NO mediante referendos al pago de la deuda odiosa e incluso hacer asumir ciertas responsabilidades a ciertos políticos. Lo más importante, sin embargo, es que el pueblo allí está protagonizando un nuevo proceso constituyente. La revolución social, el cambio del sistema político-económico, no puede hacerse en dos días, pero los pasos dados en aquella isla del Atlántico Norte, sin duda, van en la dirección correcta. Sin la revolución política no es posible la revolución económica, aunque sin esta última la primera no merece la pena. El gran objetivo a largo plazo debe ser un sistema más libre y justo donde la riqueza se distribuya más equitativamente, donde la riqueza generada por la sociedad sea disfrutada por toda ella, y no sólo por ciertas élites. La democracia sólo será real, plena, si alcanza a todos los rincones de la sociedad, sobre todo a la economía. Sin dudas, Islandia es un modelo a seguir. Lo cual no significa que no deba o pueda superarse los logros parciales alcanzados allí.

En España ha surgido recientemente una iniciativa en pos de un proceso constituyente. El gran objetivo a corto/medio plazo del movimiento 15-M debe ser un proceso constituyente donde el pueblo decida libremente entre todas las opciones posibles, donde los ciudadanos participen activamente en la redacción de una nueva Constitución. Esta nueva transición debe ser hecha por el propio pueblo, desde abajo. No habrá democracia real sin una transición real. Y no habrá una transición real si el tema República vs. Monarquía no se plantea sin limitaciones ni tabúes. Todas las opciones deben tener las mismas posibilidades de ser conocidas por la opinión pública. El chantaje del año 1978 que se le hizo al pueblo español (“Monarquía y democracia” o “nada”) no debe repetirse. El pueblo tiene derecho a elegir libremente su forma de Estado. No se trata sólo de República vs. Monarquía, no se trata sólo de tener un jefe de Estado elegido democráticamente, pero también se trata de eso. No nos serviría de mucho tener una república parecida a la actual monarquía, en la que su “rey” fuese coronado cada X años. La cuestión republicana supone en verdad quitarle corsés al proceso democrático. No será posible alcanzar la democracia real con corsés, con restricciones. Las únicas limitaciones de la democracia son los derechos humanos, los cuales son inalienables para todos los seres humanos.

El movimiento 15-M tiene ante sí grandes retos en este año 2012 que acaba de comenzar. En este año se juega su ser o no ser. Se juega el convertirse en un espejismo o en una realidad. Si dicho movimiento no se consolida y crece, tanto a nivel nacional como internacional, corre el riesgo de morir, de quedarse en una ilusión o en un bello recuerdo de lo que pudo ser y no fue. La chispa saltó en el año 2011, pero la chispa debe avivarse, expandirse, encauzarse. Actualmente parece que estamos en un momento de impasse. El movimiento nacido el 15 de mayo de 2011 tiene, en los principios del año 2012, una actividad continua de baja intensidad (lucha contra los desahucios, actos simbólicos de denuncia de la dictadura de los mercados, desobediencia civil, ocupación de inmuebles, asambleas,…), la cual es necesaria, pero la cual es también claramente insuficiente. Tampoco es suficiente con convocar ciertos actos más masivos cada cierto tiempo. El sistema no cederá si no se le presiona mucho más y de manera mucho más continua. Se necesita dar un gran salto cualitativo para implicar a muchos más ciudadanos. Las distintas luchas parciales y dispersas contra el neoliberalismo deben confluir en una gran lucha total contra el sistema. Los trabajadores de todos los sectores, vistan mono o corbata, los funcionarios, los desempleados, los pensionistas, los estudiantes,…, deben todos ellos unirse en la lucha común, no sólo para defenderse del brutal ataque de las élites capitalistas sino que también para pasar al ataque, para reivindicar un nuevo sistema político (necesario, pero no suficiente, para empezar a transformar la sociedad a fondo). La lucha por la democracia real es la lucha del 99%, pero todavía no participa en ella el 99%. ¡Ni mucho menos! 

Alrededor del movimiento 15-M deben confluir los distintos movimientos populares que llevan luchando desde hace cierto tiempo contra el sistema capitalista y aquellos que, impulsados por la necesidad de defenderse frente al actual ataque del capital, han empezado a luchar ahora. Uno de los grandes retos de la “Spanish Revolution” es reunir alrededor de ella al movimiento republicano y a todos los colectivos ciudadanos afectados por el neoliberalismo, por el capitalismo más agresivo (aunque el capitalismo es siempre agresivo, su grado de agresividad ha aumentado notablemente en los últimos tiempos, y más que seguirá aumentando), en particular la clase trabajadora, sin la cual es imposible la revolución, pues sólo ella puede paralizar la producción de un país mediante huelgas (que es lo que más daño le hace al gran capital). ¿Para cuándo una gran huelga general internacional? Primero logremos una huelga general (o huelgas recurrentes) en nuestro país pero no perdamos de vista que al capitalismo hay que acosarlo globalmente, pues el problema es internacional. Cuando estos grandes retos de unificación de todas las luchas parciales, de unidad de todas las clases populares, se logren en grado suficiente es cuando, por fin, se dará el salto cualitativo de la indignación a la revolución. De hecho, ya existen iniciativas encaminadas a lograr esa necesaria unidad del 99% de los ciudadanos. Pero todavía no han dado resultados. Es imperativo lograr resultados concretos cuanto antes. El movimiento de los indignados debe trabajar prioritariamente en esta cuestión, en cómo revitalizarse, en cómo crecer, en cómo lograr una lucha global en la que participe la mayor parte de la ciudadanía de manera coordinada.

Para hacer la revolución debemos tener claros los objetivos y las estrategias. El objetivo a largo plazo no puede ser otro que un sistema más libre y justo donde la igualdad de oportunidades sea real (sin la cual es imposible la libertad en la vida en sociedad), es decir, la gran meta no puede ser otra que superar el actual sistema capitalista. El problema es el capitalismo y no sólo el neoliberalismo. El capitalismo es en sí mismo una profunda crisis de la humanidad. Quien dice superar el capitalismo dice desarrollar la democracia, la verdadera enemiga del capitalismo, la dictadura económica. No es casualidad que el capitalismo se defienda involucionando la democracia. Las élites que nos gobiernan son muy conscientes del peligro que supone para ellas la democracia real. No hay más que recordar cómo reaccionaron dichas élites ante la propuesta del ex primer ministro griego de convocar un referéndum, el cual fue rápidamente retirado. No hay más que recordar cómo en nuestro país se reformó rápidamente y de espaldas al pueblo la “intocable” Constitución monárquica. El poder del pueblo es incompatible con el poder oligárquico. La democracia real es el enemigo mortal de la actual oligocracia. Pero dicho objetivo a largo plazo, la superación del actual sistema, un profundo cambio sistémico, no podrá ser algún día alcanzado si de camino no se alcanzan otros objetivos menos ambiciosos. El camino se hace al andar también. Necesitamos saber hacia dónde ir, cómo ir, pero también alcanzar algunas etapas intermedias.

A corto/medio plazo el movimiento de indignación generalizada debe lograr la democracia política real. De aquí la importancia de un nuevo proceso constituyente protagonizado todo lo posible por el propio pueblo. Esto debe ocurrir en todos los países (por lo menos en la mayor parte de ellos, especialmente en Europa y Norteamérica, la “metrópolis” capitalista), pero obviamente no ocurrirá simultáneamente en todos ellos. Aquellos países más necesitados de cambios, como el nuestro, para bien y para mal, estarán (ya lo están) en la vanguardia. En España el objetivo a corto/medio plazo (además de pararle los pies a la ofensiva neoliberal, en verdad que es muy difícil hacerlo en el marco de la actual “democracia” pero hay que hacerlo, por lo menos intentarlo) no puede ser otro que la Tercera República, la cual sólo merece la pena que llegue si el pueblo la construye democráticamente. La democracia es al mismo tiempo fin y medio. La democracia real la alcanzaremos por etapas (primero se alcanzará la democracia política, sin cuya infraestructura no es posible la transformación radical de la sociedad) practicándola en el camino. Cada vez parece más cercano el advenimiento de la República en el Reino de España, pero el peligro que se cierne sobre las clases populares es que dicha República sea sólo un cambio de disfraz de la actual oligocracia para sobrevivir. Quienes abogamos por cambios sistémicos profundos, verdaderos, deberemos luchar por la República, pero por una auténtica República, donde su Constitución establezca unas reglas del juego realmente democráticas. Y quien dice democracia dice igualdad. Entre las ideas, entre los partidos políticos,…, entre las personas en general. La igualdad es el ADN de la democracia. Las actuales oligocracias no son realmente democracias porque la igualdad real brilla por su ausencia. De aquí se deduce que en un Estado realmente democrático no haya lugar para jefes de Estado elegidos por la voluntad “divina” y que sean inviolables e irresponsables (ver el artículo 56 de nuestra actual Constitución). Pero esto debe decidirlo el pueblo en un referéndum. No puede esperarse justicia de un sistema cuya ley de leyes pone al jefe de Estado por encima de la ley. La cuestión republicana es una cuestión básica, de principios, que tiene sus graves consecuencias prácticas, como la misma democracia. No puede esperarse gobiernos que gobiernen de acuerdo con el interés general sin una auténtica democracia. No puede esperarse ingenuamente que un partido político financiado por el poder económico tome medidas contra él cuando llega al gobierno. Se trata de cambiar el sistema, y no sólo el gobierno. Mientras no tengamos una democracia que merezca tal nombre no podemos esperar gobiernos que gobiernen para el pueblo. Algo muy obvio que es obviado (valga la redundancia) por muchos ciudadanos (una mayoría aún) que caen en la trampa bipartidista y siguen sustentando con su voto esta falsa democracia. Los indignados no podemos dar la espalda a esta cruda realidad. Lo que es muy obvio para nosotros no lo es todavía para una gran parte de nuestros conciudadanos. La semilla de la concienciación tiene aún mucho terreno para ser abonado.

Pero tan importante como los objetivos por los que luchar son las estrategias a emplear. Sin estrategia no hay revolución. Uno de los motivos por el cual el movimiento 15-M surgió con fuerza, sorprendiendo a diestro y siniestro, superando a otros movimientos que ya llevaban unos cuantos años luchando por un sistema mejor, fue su estrategia general. Una estrategia basada en cuatro pilares: pacifismo, apartidismo (que no apoliticismo), asamblearismo y horizontalismo. Al desprenderse de banderas ideológicas, al practicar una lucha pacífica y ejemplar, mucha gente no sucumbió ante los prejuicios labrados en sus mentes por el sistema durante décadas y se apuntó a la causa de los indignados (al menos moralmente, uno de los retos del movimiento 15-M es que muchos ciudadanos que simpatizan con él se involucren activamente en él también). Dichos pilares no deben ser abandonados, todo lo contrario. El apartidismo del 15-M, que tan buenos resultados ha logrado en cuanto a superar dogmatismos y sectarismos, no significa que los partidos de la izquierda transformadora no tengan su papel. Sin embargo, la falta de liderazgo es también contraproducente, tiene sus ventajas pero también sus inconvenientes. Se precisa mucha más coordinación y la elección de portavocías que hablen en nombre del movimiento a la ciudadanía siempre que surjan las ocasiones (las cuales habrá también que buscar). Se necesitan “líderes” que simplemente se limiten a ejercer de portavoces y coordinadores. “Líderes” muy poco líderes, que estén controlados en todo momento por las bases, por las asambleas populares. “Líderes” elegidos democráticamente en dichas asambleas, rotatorios y revocables, que prácticamente se limiten a coordinar las acciones decididas en las asambleas. El movimiento debe también intensificar su lucha ideológica, contrainformando (acaba de surgir un periódico del 15-M en Madrid, ¿por qué no uno a nivel estatal?), promocionando la prensa alternativa, repartiendo octavillas en las calles, en los centros de trabajo,…, además de trabajando intensamente en Internet, llamando la atención de los grandes medios de comunicación de tal manera que se despierte todavía más la simpatía e indignación de la gente en general. Nos queda todavía mucho trabajo por hacer para combatir el pesimismo y la apatía que aún están arraigados en altas dosis en nuestra sociedad. Hemos empezado con buen pie, pero podemos tropezar en el camino, tenemos todavía mucho camino por delante. Hemos conseguido arrancar (tal vez lo más difícil) pero debemos proseguir. Nada es imparable ni irreversible, como la historia nos ha enseñado tozudamente. Aprendamos de los errores cometidos por nosotros, pero también de las experiencias históricas. ¡No seamos nosotros mismos nuestros peores enemigos! ¡No caigamos en la autocomplacencia!

En diversos escritos míos (ver algunos de ellos en las referencias al final del presente artículo) he intentado aportar mi granito de arena, mis opiniones, por supuesto cuestionables. Yo siempre incito a cuestionarlo todo, empezando por lo dicho por mí. En ellos desarrollo las ideas expresadas aquí muy someramente. Todos mis artículos y libros están disponibles en mi blog para su libre descarga y distribución. Todos podemos y debemos contribuir a la causa que nos interesa. A casi todos nos afecta, o nos afectará, en mayor o menor medida, el derrotero que está tomando el actual sistema. A casi todos, al 99%, nos corresponde derrocarlo. Cuando gran parte de ese 99%, cuando la mayor parte de ciudadanos estemos suficientemente concienciados, organizados y movilizados, nuestra indignación se transformará en revolución. De nosotros depende. El sistema que provocó nuestra indignación debe ser superado. La indignación nos servirá de bien poco si no da paso a la revolución.

José López

REFERENCIAS:
  • ¿Qué es la democracia real? Breve explicación para gente con prisas. ¿Por qué en España no tenemos una democracia real?
  • La estrategia de la #SpanishRevolution. Las líneas generales que debe tener la estrategia del movimiento 15-M en España. ¿Cómo luchar por la democracia real?
  • Los peligros de la #SpanishRevolution. Un repaso de los principales peligros que se ciernen sobre el movimiento 15-M y de cómo combatirlos.
  • Revitalizar el 15-M. El movimiento 15-M corre el serio peligro de quedarse parado, de dejar de moverse. Es imperativo concretar y centrarse en objetivos políticos de cierto calado a corto plazo.
  • El 15-M tras el 20-N. El resultado de las pasadas elecciones del 20 de noviembre en España demuestra que el movimiento 15-M tiene aún mucho trabajo por hacer.
  • #SpanishRevolution 5.0: La importancia de la portavocía. Como en cualquier movimiento social, la portavocía es fundamental. Gracias a ella mucha gente puede conocer y apuntarse a la causa del movimiento, o, por el contrario, desdeñarla. Una crítica constructiva de la intervención de Jon Aguirre, portavoz de ¡Democracia Real Ya!, en los desayunos de Televisión Española del día 20 de junio de 2011.
  • El papel de la izquierda en la #SpanishRevolution. El movimiento 15-M ha empezado con buen pie. Y ello se ha debido fundamentalmente a su carácter pacífico y apartidista, que no apolítico. Pero esto no significa que la izquierda deba quedarse de brazos cruzados.
  • La necesaria unidad proletaria. En el crucial momento histórico presente se necesita, más que nunca, la unidad de todos los trabajadores, vistan mono o corbata.
  • El problema es el capitalismo. … Y no sólo el neoliberalismo. La humanidad necesita imperativamente superar el capitalismo.
  • La explotación capitalista. ¿Por qué somos explotados en el sistema capitalista? No podemos luchar contra el capitalismo si primero no somos conscientes de que somos explotados. Quien no siente las cadenas no busca cortarlas. El capitalismo es la cumbre evolutiva del esclavismo, del totalitarismo.
  • La lucha anticapitalista. Las líneas generales de la lucha contra el capitalismo en el Estado español en el crítico momento histórico actual. Objetivos y estrategias.
  • Las falacias del capitalismo (libreto de 60 páginas). En tiempos de crisis como el actual, el sistema se delata a sí mismo. Son momentos en los que las caretas se caen y muestran los auténticos rostros. Sin embargo, con un mínimo de observación, de información, de memoria, de razonamiento, de sentido común, no es tan difícil poner en evidencia las contradicciones y falacias del sistema capitalista, incluso en tiempos de aparente prosperidad. Es posible también quitarle las caretas al sistema sin esperar a que éstas se caigan por sí solas.

jueves, 9 de febrero de 2012

La responsabilidad de los políticos en la crisis

Un importante banquero español ha afirmado con rotundidad que los culpables de la crisis son los políticos, entre otras cosas, porque no han sabido manejar la situación. No se sabe muy bien a qué políticos se refiere, si a todos los líderes mundiales por no haber dado respuestas adecuadas desde el G-20, a los de la Unión Europea, incluidos los gestores del Banco Central Europeo, o a los españoles del Gobierno socialista. Aunque una afirmación de estas características es muy discutible, entre otras cosas por la generalidad con que se realiza, en algo no le falta razón y es que no han sabido manejar con acierto la crisis, si bien algunos lo han hecho mejor que otros.

En varios artículos, que he publicado en estas páginas, he insistido con frecuencia sobre los desatinos que se han cometido a la hora de abordar la Gran Recesión. Así que los políticos tienen una gran responsabilidad por las respuestas, en su mayor parte equivocadas, que han dado. Pero hay que señalar que el problema principal de los líderes internacionales es que, por no haber llevado a cabo las medidas oportunas en su momento, han quedado en manos de los mercados y poderes financieros. No se sabe muy bien a qué se han debido estas actuaciones tan desafortunadas, si ha sido por desconocimiento de la gravedad de la crisis, por no atreverse a cuestionar a estos grandes poderes, o porque, en definitiva, son aliados de los grandes intereses financieros. También son prisioneros de las malas ideas económicas, que para mayor desgracia no desaparecen, sino que, tras un periodo de desconcierto, vuelven a la carga.

Los políticos que han dirigido la economía en las tres últimas décadas, con los matices que conviene poner de manifiesto, tienen también una gran responsabilidad en lo sucedido. Casi todos ellos, sean del color político que sea, sí que han compartido determinadas creencias económicas y han favorecido con sus decisiones la globalización financiera y la desregulación. No han actuado contra la burbuja inmobiliaria y que con su estallido ha sido el detonante de la crisis. La creencia errónea en la eficiencia de los mercados ha conducido a que no se tomaran las medidas de control que hubieran sido muy oportunas.

Confiar en los Bancos y otras instituciones financieras es lo que les responsabiliza, pues no son, como se ha demostrado por los hechos, estas empresas muy fiables a la hora de actuar con prudencia. En concreto, los Bancos y Cajas de Ahorro con sus actuaciones irresponsables, y guiados en exceso por obtener beneficios a costa de lo que sea, son los principales responsables de lo que ha sucedido y está causando tantos males. Otra responsabilidad de los gobernantes ha sido utilizar grandes sumas de dinero público para salvar a estas entidades de la bancarrota, sin pedir responsabilidades, y sin controlar el uso de ese dinero. Una vez más se doblegan ante estos poderes.

En todo caso, conviene insistir en que más allá de esas responsabilidades que existen, el problema principal ha sido el modelo capitalista que se ha desarrollado, resultado de decisiones políticas y de los poderes económicos y financieros, desde los años ochenta del siglo pasado hasta nuestros días. Por esto es por lo que la crisis no tiene solución a corto plazo y el desempleo va a seguir siendo elevado. Las causas de ello se encuentran, en parte pero no solamente, en los desaciertos que se han cometido con las respuestas que se han dado, sobre todo en la UE. Pero en Estados Unidos, en donde se han aplicado medidas diferentes, tanto por lo que concierne a la política seguida por la Reserva Federal como por el Gobierno, tampoco les va mejor en la posible recuperación. La razón principal hay que buscarla en la naturaleza de la crisis que es de carácter estructural.

El sistema capitalista ha estado sometido a lo largo de la historia a crisis periódicas. No todas ellas tienen la misma profundidad y duración. Se pueden distinguir, por ello, crisis coyunturales y estructurales. Estas últimas se caracterizan por afectar a los fundamentos de un modelo de desarrollo que se da en un periodo concreto. La crisis estructural pone fin a una etapa de desarrollo que tiene sus características propias. Por esta razón es por lo que crisis de este tipo suponen salidas que llevan consigo reestructuraciones del capitalismo. También viene acompañado todo este proceso de cambios en el paradigma teórico, que ha sido predominante en el periodo anterior al estallido de la crisis, y, derivado de ello, modificaciones en las políticas económicas puestas en prácticas. Toda crisis lleva consigo muchos costes que caen normalmente sobre los grupos más vulnerables de la población.

El siglo XX ha sido testigo de dos crisis de rango estructural: la de los treinta y la de los setenta. La primera supuso que se acabara con la creencia ciega en el mercado y se impuso la necesidad de intervención estatal. La economía capitalista fue más regulada y se dio paso a lo que se ha conocido como economía mixta, o era keynesiana. La de los setenta llevó consigo a la recuperación de las teorías neoliberales, con otro ropaje, pero el fundamentalismo de mercado se impuso, tanto en la práctica de los gobiernos como en la academia.

Las consecuencias que se derivan de esas prácticas y teorías es que se favorecieron la globalización neoliberal y la hegemonía de las finanzas. Este modelo, que supuso aumentos de la desigualdad en prácticamente en todos los países desarrollados y a escala global, es el que ha entrado en crisis. Las medidas que se han tomado por eso son ineficaces, pues no han ido dirigidas a cambiar la esencia de ese modelo sino a los efectos que se han provocado por la crisis.

Resulta evidente que el principal escollo al que se enfrentan las posibles respuestas que se puedan dar, es que no se aceptan por los grupos económicos dominantes cambios en ese modelo, como tampoco se aceptan, por el pensamiento hegemónico en la academia, medidas que vayan contra el fundamentalismo de mercado. Los remedios aplicados no van dirigidos a acometer las causas que han generado esta crisis sino a los efectos. En este caso, las medidas son en su mayor parte un despropósito, y no sirven ni siquiera para ser remedios paliativos de los daños causados. Hacen falta, por tanto, otro tipo de políticas que generen un modelo de desarrollo más justo, equitativo, sostenible, y en donde la solidaridad y una economía más cooperativa sustituya a los valores actuales.

Carlos Berzosa – Consejo Científico de ATTAC
Sistema Digital

miércoles, 8 de febrero de 2012

La ideología de la nada

LA GESTIÓN POLÍTICA DE LA CRISIS A TRAVÉS DE LA INANIDAD DE DERECHAS E IZQUIERDAS

Cuando la I República ya estaba fina, Pi i Margall –no se había visto un Presidente más estresado hasta que un Kennedy llegó a Dallas–, se topó de morros en los pasillos del Congreso con el diputado Nicolás Estévanez –lo tenía todo para triunfar en la vida; militar expulsado a boinazos del club de oficiales por negarse a fusilar a siete cubanos, anarquista, federalista, juerguista y más feo que Pichote; fue autor de unas memorias escritas en un castellano hoy incompresible por su belleza y sencillez; acabó sus días trabajando para la editorial de La Escuela Moderna, de Ferrer i Guàrdia; rayos, qué paréntesis más largo; bueno, al tajo–. El presidente miró unos instantes a Estévanez y, como hablando consigo mismo, le soltó: “Estévanez, ¿qué haría si le nombrara Ministro de la Guerra?”. El gran Estévanez, respondió sin vacilar: “¡Nada!”. Y, en efecto, al día siguiente fue nombrado ministro.

De esta bella parábola se deduce, hermanos, que la nada es importante en la política. Posiblemente, es uno de sus ingredientes fundamentales.

1.LA NADA A TRAVÉS DE LOS TIEMPOS
El Gobierno de Pi iMargall estaba gestionando maravillas que hubieran reducido el consumo de sangre humana en el siglo XX. Cosas en las antípodas de lanada, como un Estado Federal –es decir, dotar, entre otros, a Cuba, Filipinas, Catalunya o Navarra y País Vasco, de Estado–, una banca popular inspirada en aquella de Proudhon que, snif, se fue al garete, la eliminación efectiva del esclavismo, una reforma agraria, una ley de cooperativas industriales y una ley que reconocía un pack king-size de derechos a la clase obrera aún inexistente en Europa. Pero, a su vez y, paradójicamente, también necesitaba hacer nada. Si la nada era necesaria como el agua en un gobierno que pretendía cambiar la realidad, imagínate con un gobierno ad hoc. Si la nada era importante cuando existía la creencia de que los gobiernos gobernaban, imagínate ahora. Definición de concepto ahora: los gobiernos gestionan el cobro de deuda. Los gobiernos son cobradores del frac. Son porteros de discoteca. Y, como los porteros de discoteca, no son nada. Hasta que te vienen encima.

2.NECESIDAD DE GOBIERNO. 
La izquierda y la derecha son dos artes distintos de gobernar la nada. Son dos poéticas distintas de la estridencia gubernamental. Estridencia: tanto la izquierda y la derecha tienen la convicción de que se debe de socorrer a la población en caso de incendio, pero no cuando el incendio es económico. Es decir, cuando el incendio es cotidiano y no tiene aspecto de incendio. Las izquierdas, verbigracia, viven ajenas a su época. No la saben verbalizar. Posiblemente porque si la verbalizan, desaparecen. En el siglo XXI, snif, hay muchos oficios así. Oficios que consisten en no explicarte a ti mismo de qué trabajas. Si consiguieras explicártelo, no irías a trabajar. Tengo la intuición que leyes como la ley antitabaco son, posiblemente, intentos gubernamentales de izquierdas para gobernar, para explicarse a sí mismo frente al espejo que modulan la realidad. Y no explicarse tu trabajo, que consiste en no hacer nada. Las derechas, a su vez y sorprendentemente, son programáticas. Desde los años ‘80 tienen programa. Y lo están cumpliendo. El programa parece consistir en no hacer nada. En dejar que las sociedades las gobiernen sus propietarios. En ese sentido, el consejo de ministros del pasado día 30 fue un bello ejemplo de la nada según la derecha. Si, además, hubieran emitido algún real decreto sobre el tabaco, supongo, también lo sería de la izquierda.

3.LA NADA COMO RUIDO
El Consejo del 30 consistió, básicamente, en la gestión de cobros. La nada consistió en arrancar a la sociedad 9.000 millones –una medida violenta; lo será aún más; esa cantidad, verbigracia, es aproximadamente lo que ha arrancado a su sociedad el gobierno catalán, que gestiona una población muy inferior a la del Gobierno español; desde los tiempos de Eugenio, Catalunya no había explicado un estilo como ahora; no dejen de mirar a Catalunya para ver la nada que se avecina–. Posiblemente, la acción gubernamental, la sensación de Gobierno, la ley antitabaco, la ideología de todo esto, ha sido la confusión utilizada. España es, tras Suecia –que sigue primera, por los pelos–, el IRPF más amplio del mundo mundial. Un IRPF que ya no sirve para repartir la riqueza y fabricar el Estado del Bienestar, sino para evitar ese reparto / para pagar la deuda / para disimular la nada.

Otra medida del Consejo del 30 fue, por cierto, dotar a los ministros salientes de una medalla al uso. Una condecoración precisamente eliminada en la I República, cuando Pi i Margall. Pi i Margall por cierto, fue el autor de la primera –y, me temo, única– alocución en catalán en un Consejo de Ministros. Fue una meditación sobre las izquierdas. Ésta: “tinc els collons plens de tots nosaltes” / “estoy, ejem, hasta las narices de todos nosotros”, posiblemente, aún válida y con la que me despido con cierta simetría respecto al inicio del artículo, lo que confiere empaque al articulete. La simetría es, tal vez, la nada del periodismo.

Guillem Martínez. Periodista
Diagonal