lunes, 31 de mayo de 2010

Mesa redonda: "Crisis, Democracia, Mercados"

Foro Ciudadano de la Región de Murcia

MESA REDONDA:

"CRISIS, DEMOCRACIA, MERCADOS"


Intervienen:

Manuel Tovar, profesor de economía UMU
Fulgencio Madrid, jurista
Diego Peñarrubia, profesor de economía UMU
Maria Victoria Lorenzo, ecomomista


Modera:


Patricio Hernández, Presidente del Foro Ciudadano


LUGAR: Salón de Actos del Casino de Murcia
DÍA: Lunes, 7 de junio
HORA: 20,00

Entrada libre hasta completar aforo



La crisis económica está poniendo en cuestión muchas ideas y percepciones arraigadas entre nosotros y abriendo un gran debate, especialmente en el campo progresista. ¿Quién manda hoy en la relación Estados-mercados?; ¿son las nuestras verdaderas democracias tuteladas por centros de poder económico internacionales muy poco democráticos?;¿que margen real tiene los gobiernos democráticos frente a la crisis?;¿cabrían otras medidas distintas a las adoptadas en nuestro país?; el enfásis en la lucha contra el déficit a través de duros planes de ajuste, ¿no va a retrasar la salida en vez de favorecerla?; ¿qué papel está jugando Europa y como va a afectar todo esto al proceso de construcción europea?; despues de años en que las rentas del trabajo han perdido peso en la riqueza nacional, ¿cómo repartir con equidad los sacrificios para que no paguen siempre los mismos?; ¿hay un futuro para el modelo europeo de Estado del Bienestar en el mundo de la economía globalizada?;¿hay o no una política de la izquierda -y posibilidad de aplicarla-- distinta a la que vienen decidiendo los gobiernos de nuestro entorno, tanto conservadores como socialdemócratas?; ¿que consecuencias -económicas, sociales, políticas- tendrá para España el giro del gobierno de Zapatero?

viernes, 28 de mayo de 2010

¿Dónde está la gente?

Hace unos días tuve una interesante conversación con un alumno, un estudiante de Filosofía inteligente, que razona sus argumentos y analiza cabalmente el entorno sociopolítico. Se preguntaba cómo acabaría la crisis del capitalismo, y esperaba una reacción popular, la aparición de una nueva izquierda y la extensión de la democracia participativa. Yo le mostré mi escepticismo.

La mayoría de ciudadanos estamos de acuerdo en el análisis: los agentes que han provocado la crisis han sido ayudados por los Estados con fondos públicos, mantienen sus posiciones de dominio y condicionan la recuperación económica a su favor con ataques especulativos contra focos de debilidad como la zona euro. Desde la caída de Lehman Brothers, llevamos dos años escuchando por parte de los gobernantes cantinelas sobre la refundación del capitalismo y la regulación de los mercados, pero al cabo de ese tiempo seguimos igual, si no peor. No cabe esperar grandes regulaciones del mercado por parte de políticos liberales, conservadores, socialdemócratas y democratacristianos que volverán al sector privado tras su paso por la política. El aplazamiento de la regulación europea de los hedge funds a petición de Brown fue muy sintomático: el líder laborista, supuestamente de izquierdas, temía los efectos electorales de una medida de izquierdas. El líder laborista no quería molestar a los sindicatos, sino a los financieros de la City: el mundo al revés, o ya no tanto.

Paradójicamente, las únicas intervenciones activas de los gobiernos han sido para ayudar a los bancos y recortar derechos sociales. Las ayudas a los bancos se han justificado por el temor a su falso chantaje: si caen ellos, caemos todos. No es cierto: si caen ellos, caen los accionistas y los directivos, pero no los depositantes, cuyas cuentas están cubiertas por los Fondos de Garantía de Depósitos. Y si de crédito a familias y PYMES se trataba, lo propio era que el Estado, mediante un banco público, lo facilitara directamente. Al final, los fondos públicos han sido utilizados por la banca para equilibrar sus balances, pedir préstamos al BCE al 1% y comprar deuda del Estado al 4%: negocio redondo. En el caso español, habría sido más lógico que un Gobierno supuestamente socialdemócrata prestara dinero público a los bancos a cambio de acciones antes que de activos financieros. Así, el Estado ha perdido la oportunidad de entrar en el capital social de los mismos y de poder controlar el destino del dinero facilitado.

El capitalismo no está en crisis, sino en reestructuración. Una cierta izquierda lo plantea como derrota del neoliberalismo por sus devastadores efectos: todo lo contrario, pues para el neoliberalismo tales efectos no son intrínsecamente indeseables, sino contingentes. La mano invisible descrita por Adam Smith (*), esa mano que está detrás de todas las operaciones y que acaba ajustando los factores económicos, actúa en clave de selección natural, en la que los fuertes se están comiendo a los débiles. No estamos, pues, ante una crisis DEL capitalismo, sino EN EL capitalismo; no una crisis del sistema, sino de algunos de sus componentes, que otros no sólo no la sufren sino que se benefician de ella. El sistema se está adaptando, y tras los necesarios ajustes -con la agradecida ayuda de los Estados- resurgirá con más fuerza que antes. Para el marxista, el capitalismo ha fallado; para el neoliberal, han fallado los débiles y los chapuceros, pero el sistema tiene larga vida porque no hay otro. Algún día, esa mano invisible hará encajar las grandes cifras macroeconómicas y todos volveremos a vivir por encima de nuestras posibilidades, que son cuatro días.

En este contexto, ¿dónde quedan los ciudadanos, la democracia, la izquierda? Ni están, ni se les espera. En el combate entre Estado y Mercado, claramente vence el segundo. Constatamos que los bancos y los especuladores se aprovechan de la situación y consolidan sus posiciones de dominio económico y político. El abuso es manifiesto y provoca más desempleo, más desigualdad, más recortes sociales y mayor dependencia de los Estados, cuya soberanía se ve limitada. Todos lo vemos. ¿Reaccionamos? No. Algo en Grecia, la primera víctima propiciatoria, pero poco más. El sentido internacionalista de una verdadera izquierda se tomaría las revueltas griegas como el anticipo del fantasma que va a recorrer Europa. Presentaría a los ciudadanos griegos como la vanguardia del movimiento popular europeo que se alzaría contra este capitalismo arbitrario y salvaje. Sin embargo, las revueltas griegas se ven como eso, específicamente griegas, lejanas, televisivas. De momento, parece que no hay riesgo de contagio y los capitalistas siguen tranquilos.

En el caso español, ni los sindicatos se atreven a convocar la Huelga General. Su dependencia de las subvenciones estatales les ha llevado a una identificación excesiva con un gobierno débilmente socialdemócrata, y en este momento no gozan de la credibilidad necesaria para provocar la contestación popular. Por otra parte, el sindicalismo de clase se ha convertido en un sindicalismo de empresa: se movilizan los empleados de un centro de trabajo ante un cierre o un ERE, pero eso no provoca la solidaridad automática de los demás trabajadores. En una sociedad tan estratificada como la actual, el concepto de clase se ha diluido. La dualidad creciente entre obreros empleados y desempleados identifica a las centrales sindicales con la defensa de los primeros y el olvido de los segundos.

Por ello, observamos cómo las respuestas a la crisis son mucho más individuales que colectivas: cada uno se busca su salida, lo que detrae energías para una contestación masiva. La escasa asistencia al reciente Primero de Mayo es un ejemplo de la apatía y del desinterés de muchos ciudadanos por articular una respuesta de clase o cívica contra la crisis. Ni los sindicatos ni las izquierdas están en condiciones de movilizar a la sociedad. La supuesta izquierda gobernante es la que, con todo el dolor de su corazón, recorta los derechos sociales como les mandan los mercados y la UE; y la izquierda alternativa no encuentra ni su espacio ni su discurso, envuelta en interminables refundaciones y peleas internas. A falta de líderes y de un discurso coherente, el juez Garzón se erige en icono de una izquierda que se moviliza por causas del pasado más que del presente.

El alumno de Filosofía, impecable en su discurso cívico, confía en las posibilidades de Internet y de la democracia participativa. Cuidado: la red abre espacios de democracia de opinión, pero no necesariamente de movilización. En términos de Manin (**), amplía los márgenes de la democracia de audiencia, pero no de la participativa. Podemos expresar abiertamente nuestra opinión más radical e intransigente en los numerosos foros abiertos en la red, pero no está claro que eso inquiete a los poderes financieros si no se traslada a la calle.

En cuanto al desarrollo de la democracia participativa y deliberativa, la Ciencia Política sigue analizando más o menos los mismos casos desde hace años: los ensayos de democracia local en Porto Alegre y el Suroeste de Brasil, el voto electrónico y las listas independientes de los caucus norteamericanos, la elaboración social y abierta de los presupuestos en algunos ayuntamientos, y las consultas que de vez en cuando se convocan en diversos municipios. La democracia participativa se mantiene en un contexto local y en una fase experimental. La representativa, por su parte, sigue mediatizada por las élites de unos partidos cerrados, poco flexibles al debate interno y reacios a las listas abiertas y desbloqueadas. Mediante las redes clientelares que extienden en los territorios que gobiernan, estrechan sus relaciones con los poderes económicos. Los sistemas de partidos nacionales están bien encauzados por las élites dirigentes, y mientras tanto la Unión Europea sigue con su déficit democrático. La ofensiva actual del neoliberalismo contra el poder político hace que el mercado condicione al Estado y la economía a la política, cuando debería ser al revés. La democracia liberal acaba siendo una quimera. En esto, no le faltaba razón a Marx.

Por lo tanto, muchos ciudadanos conocemos el problema y acordamos el diagnóstico: el capitalismo no funciona, es injusto y socava la democracia: hace falta una alternativa. Pero ¿quién la define, quién la defiende y quién la aplica? El comunismo fracasó y la socialdemocracia se ha vendido. ¿Quién le pone el cascabel al gato, y cómo ha de ser este cascabel? Sinceramente: no lo sé. Hay activistas, políticos y un pensamiento económico de izquierdas. Pero no hay líderes ni organización. No falta la alternativa teórica, sino la práctica. Falta el referente. Y falta lo básico, el agente protagonista: el pueblo, cuya soberanía está en discusión y no hace gran cosa por evitarlo. Por desidia, por desengaño, por cansancio o por individualismo, no se prevé una contestación social en un país con casi cinco millones de parados. Con la que está cayendo, la pasividad es la nota dominante. La actitud de la clase política no es modélica, el desencanto derrumba la esperanza, la educación se resiente y la televisión nos inunda con programas en los que los modelos sociales son personajillos que triunfan sin estudiar ni trabajar. Programas deleznables que son vistos diariamente por millones de personas.

Nuestro entorno cultural no es cívico, crítico y social, como en el norte de Europa. Nuestro entorno cultural es consumista, materialista, individualista y, en cierta medida, comprensivo con la corrupción. La corrupción económica, la política y la cultural es la que define en buen grado esa mano invisible de la que antes hablaba, y que penetra en todos los resortes del poder. Este es el entorno que nos envuelve, en el que vivimos y respiramos. Es un entorno cultural capitalista, y no es fácil impedir que nos contamine. La izquierda alternativa juega, voluntariosamente, en terreno visitante. El resultado es una encrucijada pirandelliana: o la izquierda no encuentra a su pueblo, o el pueblo no encuentra a su izquierda. Económicamente, el pueblo no se plantea otro sistema, y políticamente vota a una izquierda de mentirijillas para que no gane la derecha de verdad. Las diferencias políticas cada vez son más inapreciables, pero aún nos creemos que sirve de algo votar a Sagasta para que no gane Cánovas.

Hace más de treinta años, Lluís Llach nos contaba, en Damunt d´una terra, que la gente lo tenía más claro: “en Maurici sap molt bé / que si només dubta poca cosa té / En Maurici sap què fer/ trobarà els companys i sortirà al carrer” (“Mauricio sabe muy bien / que si sólo duda poca cosa tiene / Mauricio sabe qué hacer / encontrará a los compañeros y saldrá a la calle”).

Mauricio sabía qué hacer: no dudar y salir al encuentro de la gente. Entonces la gente, los compañeros, estaban ahí. Hoy están viendo la tele, tomando unas cañas, preparando las próximas vacaciones o buscándose la vida como pueden, que no es poco. La gente está demasiado ocupada para pensar en revueltas contra el sistema. Por favor, no molesten.

Nota:

(*) Smith, Adam (1776, ed. 2009), Una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, Madrid, Alianza Editorial.

(**) Manin, Bernard (1998), Los principios del gobierno representativo, Madrid, Alianza Editorial.

Daniel Guerra. Rebelión

martes, 25 de mayo de 2010

“Toxic Air Festival”. Alumbres. Cartagena


“Toxic Air Festival”
Sábado 29 de Mayo de 2010
Alumbres (Cartagena)

Organizan:

- El Colectivo “La Bola Cartagena”

- La Asociación de Vecinos de Alumbres


El “Toxic Air Festival”, se realizará el sábado 29 de Mayo de 2010, en horario de 11h de la mañana del sábado a 3:30h de la mañana del domingo, (duración total de 16:30 horas), en Alumbres, Cartagena.

El acceso a todas las actividades del festival será libre y, aunque dirigido principalmente a un público joven, está abierto a la participación de toda población en general.


También están invitados/as a participar en las mesas de debate que se realizarán a lo largo de la jornada, todos los colectivos, asociaciones, administraciones, grupos políticos, empresarios y ciudadanos que han sido invitados y los que, aun no siéndolo, así lo deseen.


Con el “Toxic Air Festival 2010”, pretendemos mostrar de una forma lúdica y participativa, la situación medio ambiental en la Región de Murcia y más concretamente en el municipio de Cartagena. Para ello se crearán unos espacios de información, reflexión y debate, donde se podrá llegar a conclusiones por parte de todos los participantes, con la finalidad de elaborar un documento final que recoja las mismas, y que sea trasladado a las administraciones y entidades competentes en dichas materias.


Desde nuestra modesta aportación como organizadores, queremos crear un punto de encuentro de todas las partes implicadas, pretendiendo que también esté destinado a la concienciación, tanto de los jóvenes, como del resto de la ciudadanía, así como también de las empresas, asociaciones, entidades y administraciones correspondientes.


Al mismo tiempo, como propuesta de la organización, se mostrará mediante un gran concierto, (en la misma jornada y en un espacio adecuado para el mismo), una amplia muestra de los mejores grupos de música joven de la comarca de Cartagena, que colaboraran con sus variadas propuestas artísticas, en dar un mayor interés y participación a la jornada festiva de encuentro, debate e información que se propone.

Toxic Air Festival 2010


PROGRAMA "TOXIC AIR FESTIVAL 2010"

Sábado 29 de Mayo de 2010

Alumbres - Cartagena (Murcia)

www.toxicairfestival.es

11h - MESAS DE DEBATE:

11:00h. - INCINERADORAS. (Plantas de Oxidación Catalítica)

12:30h. - ENTORNOS CONTAMINADOS EN LA REGIÓN DE MURCIA


14:30h - PAELLA GIGANTE SOLIDARIA


18h - MESAS DE DEBATE:

18h. - PATRIMONIO CULTURAL Y MEDIO AMBIENTAL. (Cala Reona)


19:30h - MÚSICA EN DIRECTO

19:30h – CLAXONG

20:30h - ZOOM 3


21:30h - EL CALLEJÓN DEL MICO

22:30h – ALIEN Z

23:30h - LAZARUS

00:30h - LA JAURÍA DEL VICIO

01:30h - EL KOÑO DE LA BERNARDA

02:30h - PROYECTO POLLO


Organizan

- AA.VV. de Alumbres.

- Asociación La Bola Cartagena.

Colabora

- Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Cartagena

Participan

- Asociación de Naturalistas del Sureste. (ANSE)

- Ecologistas en Acción - Región Murciana

- Greenpeace España. (Murcia)

- Coordinadora Murcia No Se Vende.

- Fundación Sierra Minera. (La Unión)

- Foro Ciudadano de la Región de Murcia.


martes, 4 de mayo de 2010

La paradoja de la corrupción

Tres historias diferentes en tres países muy distintos (Haití, Afganistán y Grecia) han atraído gran parte de la atención internacional en el último año. En Haití, la interpretación dominante es que la pobreza extrema del país hizo que un terremoto terrible se convirtiera en una tragedia humana sin precedentes; en Afganistán, que una ocupación extranjera en aumento es incapaz de frenar la violencia y traer estabilidad; y en Grecia, que la conjunción de una mala política fiscal junto a la imposibilidad de recurrir a una política monetaria propia le está llevando al borde del colapso económico. Sin embargo, si preguntamos a expertos, miembros de los Gobiernos y ciudadanos de esos países qué causa señalarían como la principal responsable de sus problemas, la respuesta sería sorprendentemente bastante similar.


En documentos anteriores al terremoto, como Por qué la ayuda internacional a Haití ha fallado, tanto observadores externos como funcionarios implicados durante décadas en la ayuda a Haití admiten que si el problema hubiera sido la pobreza lo habrían podido afrontar. Pero con lo que sistemáticamente se estrellaban sus esfuerzos era con una corrupción endémica creciente. En Afganistán, el estudio de opinión pública más exhaustivo, llevado a cabo recientemente por Naciones Unidas, señala que la corrupción es considerada como el principal problema del país, por encima de la violencia. Por su parte, el primer ministro griego, Papandreu, ha reconocido en una cumbre europea, provocando el estupor entre sus homólogos, que la corrupción es la principal causa de los problemas económicos.


Haití, Afganistán y Grecia son casos extremos de lo que expertos, como Simon Kurer, llaman la "paradoja de la corrupción". Por una parte, la corrupción es una actividad impopular en todo el mundo, pero, por otra, los políticos corruptos resultan populares en muchos sistemas políticos y sobreviven en sus cargos, ganando en numerosas ocasiones elecciones democráticas. Otros ejemplos vienen de países como Italia, India, Tailandia o México, donde, en determinadas elecciones, estar procesado por corrupción no daña o incluso aumenta las probabilidades de reelección de un político. Otros estudios -como algunos en EE UU o en Brasil- muestran que estar involucrado en actividades corruptas reduce, modesta, pero significativamente, tus probabilidades de reelección. Por supuesto, en los países menos corruptos del mundo estos estudios no se pueden llevar a cabo porque no hay un número suficiente de casos como para extraer conclusiones.


En España, mientras vamos cayendo año a año en las comparativas internacionales de "buen gobierno" y los ciudadanos están crecientemente preocupados por la corrupción, nuestras instituciones parecen tener problemas para eliminar a los políticos corruptos. Por un lado, más del 70% de los alcaldes envueltos en escándalos de corrupción mantuvieron la alcaldía tras las últimas municipales. Por el otro, las encuestas muestran cómo partidos con numerosos dirigentes procesados en algunas autonomías mantienen (o aumentan) su ventaja electoral sobre la oposición.


La causa de que nos encontremos cada vez más hundidos en la paradoja de la corrupción hay que buscarla en la ausencia de tres mecanismos que, en otros países de nuestro entorno, facilitan que los políticos corruptos sean castigados en las urnas.


El primero, y que he mencionado ya en otras ocasiones aquí, es la adopción de una burocracia meritocrática impermeable al clientelismo. Los políticos corruptos sobreviven en sus cargos gracias a que ofrecen bienes particularizados a miembros de redes clientelares, ya sean legales, como puestos en la Administración pública, o ilegales, como tratos de favor en contratos públicos. Los países donde los políticos corruptos se consolidan a perpetuidad en el cargo suelen tener términos específicos -padrino, cacique, o jao pho (en Tailandia)- reservados para designar a los cabecillas de las redes clientelares que distribuyen trabajos en la Administración, accesos preferenciales a servicios públicos, contratos públicos o licencias de negocios. Los políticos corruptos exitosos electoralmente son aquellos que, cuando llegan al poder, no llegan solos sino que son capaces de colonizar la Administración pública con los miembros de una red clientelar. Y en España es bastante sencillo. Por el contrario, la fortaleza de los cuerpos de la Administración central del Estado impiden que ésta pueda ser politizada. Esto explicaría el misterioso caso de la trama Gürtel, que se gesta al comienzo de la era Aznar y que extiende sus tentáculos en numerosos municipios y comunidades autónomas, pero que no logra contaminar una sola institución de la Administración central del Estado. Las diferencias entre la relativamente incorruptible Administración central española y la relativamente corruptible italiana, tradicionalmente mucho más politizada, podrían explicarse también por la ausencia en esta última de una burocracia central resistente al clientelismo político.


El segundo mecanismo sería el sistema electoral. Por una parte, votar a candidatos individuales es mejor que a listas de partido cerradas, porque aumentan los incentivos a comportarse honestamente. Si los votantes te pueden echar a ti directamente, intentarás mantener tu reputación intacta. Esta es una característica buena de los sistemas electorales denominados "mayoritarios" (como los anglosajones) y que nosotros no tenemos, pues votamos a una tribu entera. Por otra parte, la falta de responsabilidad individual se compensa en muchos países europeos -que, como nosotros, tienen sistemas electorales denominados "proporcionales"- con un instrumento para limpiar la política de partidos corruptos: diseñar circunscripciones electorales que elijan simultáneamente a muchos representantes. En otras palabras, en esos países hay pocas "barreras de entrada" para que una opción política nueva pueda entrar en la vida política, pues incluso un modesto porcentaje de voto te garantiza representación. Esa característica está muy limitada en España, donde abundan las circunscripciones electorales minúsculas y los incentivos para favorecer el bipartidismo. En resumen, a la hora de limpiar las instituciones de políticos corruptos tenemos lo peor de cada sistema electoral: ni candidatos a los que podemos castigar individualmente (como sucede en los sistemas mayoritarios) ni la opción de dirigir el voto hacia alternativas nuevas o minoritarias (como sucede en los sistemas verdaderamente proporcionales).


En tercer lugar, disponer de medios de comunicación independientes juega un papel clave para que la corrupción tenga efectos electorales. En España tenemos una gran pluralidad externa (entre medios de comunicación), pero la pluralidad interna (dentro de cada medio) es limitada. El extremo opuesto sería el mundo anglosajón, donde la pluralidad externa es mucho menor, pero a costa de una mayor pluralidad interna. Así, nosotros podemos elegir entre un mayor número de medios, pero estos medios ofrecen un mensaje más monolítico. El mayor paralelismo entre medios de comunicación y partidos políticos que existe en España hace que, al contrario que en otros países, las noticias de corrupción se perciban como el resultado de intereses políticos encubiertos. Podemos discutir cuáles son las causas -aunque, la alta discrecionalidad política que tienen los Gobiernos, sobre todo autónomos, para moldear a su imagen y semejanza canales públicos regionales y para asignar subvenciones, licencias de radio y televisión u otras vías de subsistencia a grupos privados de comunicación es una seria candidata-.


Por tanto, si los dirigentes políticos españoles estuvieran realmente interesados en eliminar la corrupción, deberían proponer tres acciones opuestas a las que han estado implementando en los últimos años y que, en un ejercicio de ignorancia o de cinismo, siguen postulando hoy día como solución. En lugar de "prestigiar la política", deberían aspirar a prestigiar la Administración. Y enfatizo que eso no nos acercaría al franquismo, sino a las democracias más avanzadas. En lugar de dar más fuerza a los partidos, deberían dar más peso a los políticos individuales. Y en lugar de fomentar una pluralidad externa y sectaria de los medios de comunicación, deberían mimar la pluralidad interna. O esto o, sin ánimo de ser Casandra, nos deberíamos ir preparando para una tragedia griega.


Víctor Lapuente Giné es profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Gotemburgo, Suecia.

Fuente: El País



sábado, 23 de enero de 2010

Política y religión

Una de las más importantes conquistas democráticas del mundo contemporáneo es la separación entre religión y política. No es que no tengan nada que ver, pero las relaciones políticas, sociales, cívicas, no pueden ser orientadas por las opciones religiosas. Los Estados democráticos son Estados laicos.

Todos debemos ser iguales ante las leyes, sin influencia de nuestras opciones individuales, religiosas, sexuales, de diferencias étnicas, etc. Somos diversos en nuestras opciones de vida, pero debemos ser iguales en nuestros derechos como ciudadanos.

Los Estados religiosos – sean islámicos, sionistas u otros – hacen de las diferencias religiosas elementos de discriminación política. Chiitas y sunitas tienen derechos distintos, conforme a la tendencia dominante en los países islámicos. Judíos y árabes son personas con derechos totalmente distintos en Israel. Para dar apenas algunos de los ejemplos más conocidos.

Un Estado democrático, republicano, es un Estado laico y no religioso ni étnico. Que no establece diferencias en los derechos por las opciones privadas de las personas. Al contrario, garantiza los derechos a las opciones privadas de las personas. En estas debe existir la mayor libertad, con el límite de que no se debe perjudicar la libertad de los otros que hicieren sus opciones individuales y colectivas.

Por razones de su religión, las personas pueden optar por no hacer un aborto, por no divorciarse, por tener relaciones sexuales sólo para la reproducción, por no casarse con personas del mismo sexo. Son opciones individuales, que deben ser respetadas, por más que las consideremos equivocadas y se las combata en la lucha de ideas. Pero ninguna religión puede querer imponer sus concepciones a los otros, sean de otras religiones o humanistas.

La educación pública debe ser laica, respetando las diferencias étnicas, religiosas, sexuales, de los otros. Los que quieren tener educación religiosa pueden tenerla en las escuelas religiosas, conforme a su credo. Los recursos públicos deben ser destinados a las escuelas públicas.

De la misma forma, la salud pública tiene que atender a todos, conforme sus opciones individuales, sin perjudicar el derechos de los otros.

La Teología de la Liberación es un importante medio de despertar conciencia social en los religiosos, como alternativa a la visión tradicional, que favorece la resignación (esta vida como “valle de lágrimas”, o de sufrimiento como vía de la salvación). Pero no puede intentar imponer visiones religiosas a toda la sociedad que, democrática, no opta por ninguna religión. Los religiosos deben orientar a sus fieles, conforme a sus creencias, pero no pueden intentar imponer a los otros sus creencias.

Religión y política son cosas diferentes. La opción religiosa o humanista es una opción individual, de la misma forma que las identidades sexuales, las de origen étnico u otras de ese tipo.

Mezclar religión y política, tener Estados religiosos – Irán, Israel, Vaticano, como ejemplos – desemboca en visiones dictatoriales, hasta incluso totalitarias. En la democracia, los derechos individuales y colectivos tienen que ser garantidos para todos, igualmente. Nadie puede tener más derechos o ser discriminado, por sus opciones individuales o colectivas, en cuanto no perjudique los derechos de los otros.

Que podamos ser diversos, mientras no perjudiquemos a los otros. Iguales, en los derechos y en las posibilidades de ser diferentes. Diferentes sí, desiguales, no.

Emir Sader es director ejecutivo de Clacso y miembro del Consejo Editorial de SinPermiso

Traducción para www.sinpermiso.info: Carlota Miranda

sábado, 9 de enero de 2010

Conferencia-Debate "Privatización de la gestión en Centros Sanitarios Públicos. "


Conferencia-debate:
"Privatización de la gestión de la sanidad pública. Experiencias en el Sistema Nacional de Salud‏

Dr.Manuel Martín García. Secretario de la FADSP*.

14 de Enero del 2010. 18,30 h
Salón de Actos del Colegio de Médicos Murcia.

Dr.Manuel Martín, Médico de Familia de Vigo y Secretario de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública.

Posterior a la conferencia tendrá lugar la presentación del nodo de la Región de Murcia de la Plataforma NO Gracias (www.nogracias.eu) y la Asamblea anual de la ADSP de Murcia
http://adspmurcia.blogspot.com/